jueves, 17 de mayo de 2012

Me han enternecido un montón de mujeres, mujeres de fuego, mujeres de nieve...


( Ya se que dije, hace unas semanas, que tenía prohibido hablar introspectivamente)


Pero quizás porque el primer síntoma de la inseguridad sea echar las culpas a quien tienes alrededor en lugar de a ti mismo, o quizás porque hoy soy consciente de que tantas personas podían no  estar equivocadas y es posible que el equivocado fuera yo, lo primero que haré, tras este breve e intenso comienzo, es pedir disculpas a mis mujeres. A aquellas con las que me he casado y a cualquier otra que, por alusiones, se vea identificada. 


Fundamentalmente, fueron lo suficientemente atrevidas para compartir su vida conmigo. Sí, son varias.  


¿Porqué esa disculpa?, Primero, porque se la debo; sólo el hecho de soportarme ya debe ser suficiente penitencia. Segundo y no menos importante, porque hoy soy consciente de haberlas querido, pero no amado con la intensidad que un ser humano necesita para ser y hacer feliz, en la convivencia cotidiana.

¿Porqué hacerlo hoy?, podría decir que porque me apetece, pero un acto de constricción como este no sirve sino es para decirles a cada una de ellas que son personas magníficas por si mismas, y que simplemente estuvieron  con el hombre equivocado. No, no se crean que me estoy flagelando por eso. Es algo que simplemente les debía.


Como las tres saben quienes son, si alguna vez me leen, no hará falta poner sus nombres, y como dos son madres de mis hijos, de alguna forma un hilo invisible nos hará estar permanentemente unidos.

Es curioso,  cuando uno llega a darse cuenta de que puedes tener buenas intenciones y te falta lo esencial, aquello que te hace tolerar, compensar y valorar cada gesto del otro. Eso me faltó, así que  por ello,  desde estas humildes letras, déjenme decirles lo siento;   merecen algo mejor.  Hasta hace muy poco no lo sabía.


Un beso grande.




Esta canción pone el título a estas palabras es una canción del Silvio que siempre me ha parecido autobiográfica.


Hay canciones que sólo por un frase merecen ser escuchadas. En este caso: "Las horas más felices de mi vida las he pasado al lado de una dama"



Y esto era lo que debió pasar ....

1 comentario:

  1. El perdón es siempre bueno tanto para quien lo ofrece como para quien lo recibe, y además es atemporal en función de las personas que lo ofrecen o de las que lo reciben. Buen ejercicio ;)

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