domingo, 20 de septiembre de 2015

Emprendedores, emprendeduria,


Llevo desde hace unas semanas queriendo hablar de esto, pero creo ha pesado sobre mi, un miedo cerval subjetivo, a las posibles consecuencias que se derivan de cómo libre pensador, expresar una opinión como la que por fin me he decidido a plasmar.

Se le llena la boca a un gobierno de derechas y liberal a hablar de la necesidad de la emprendeduria y de que la dependencia de la administración debe ser cada vez menor, reduciendo la carga de lo público y asumiendo que un régimen social donde proliferen los autónomos en lugar de los contratados por el régimen general, sería el deseable. 

Lo mismo que la actividad empresarial tiene su origen en el riesgo y ventura, para que se produzca un despegue de la actividad económica, un estado moderno debe asumir algunos parámetros innegociables: 

  1. Se debe producir una rebaja en el coste de ser autónomo así como reducir la carga burocrático administrativa, que supone para cualquier emprendedor poner en marcha un proyecto, sinceramente en un estado moderno la figura del Registrador Mercantil, resulta como mínimo de un anacronismo propio de otras épocas. La maraña burocrática que supone crear una sociedad es de una lentitud exasperante y la puesta en marcha de los mismos resulta tediosa y poco estimulante, si a mis 50 y algo y con un cierto conocimiento de su funcionamiento lo veo así, para un emprendedor juvenil debe ser algo así como el Laberinto del Fauno.
  2. No existe emprendeduria sin el fluir del crédito bancario, así como el negocio de cualquier humano se basa en generar bienes o servicios para vender, el de la banca es prestar dinero con un interés o con unas comisiones que se negocien, curiosamente la banca ha vuelto a las andadas como en la época que tal como decía Manolo Vieira "necesito un préstamo por Dios y por la virgen", bueno con dos avalistas podemos hablar. No Sres la única forma de que existan emprendedores es que se financien los proyectos,  las ideas y se haga un seguimiento ordenado de las mismas sin estar pidiendo tal como hacen los garbanzos contadores también llamados jactanciosamente analistas de riesgo poner todo tipo de garantías que hacen que el Laberinto de Kafka parezca una broma .
  3. La formalización real de la llamada segunda oportunidad, fracasar en un proyecto no significa ser un inútil ni un delincuente , el azar tiene su parte debemos ser implacables con la corrupción y benévolos y comprensivos, aunque también vigilantes con los menos afortunados. Si sirve de algo en el listado de nuevos multimillonarios no veo a ningún emprendedor y si a muchos especuladores que al al albur de la desgracia de otros han logrado incrementar su fortuna y patrimonio.
La segunda es una dedicatoria al sentido del humor inteligente agudo y hermoso que en esta canción tiene un paralelismo con mis propias situaciones. Buena semana.