Parafraseando a Goethe, no me atrevería a citarlo, sobre todo de memoria. Hoy, después de mucho tiempo me he puesto a divagar acerca del cinismo, sobre todo del cinismo en política, ese que con mucha asiduidad practican nuestro próceres, porque solo voy a hablar de ellos, son los que conozco, de los que más leo y a los que más siento su presencia, sería absurdo opinar, de fondo acerca de Orban, Trump, Milei, Macron o Von der Leyden, me faltan elementos de juicio, es muy difícil, en solo una vida, conocer acerca de todo y opinar acerca de todo, cosa que cada vez .. con desazón veo más en todos mis entornos, gente que sabe mucho acerca de temas, cuya densidad y complejidad hacen casi imposible ser abarcados … con nuestra limitada capacidad.
Les reconozco que esta reflexión viene condicionada por una respuesta leída hace años a un líder político, al que admiraba, pero que personalmente no me gustaba Francois Miterrand el cual en una de esas “boutades”, tan habituales en los “cínicos” dijo que la cualidad que mas admiraba en un estadista era .. la indiferencia, todo lo contrario que mi admirada y respetada Merkel. En los últimos tiempo he tenido que reflexionar acerca de lo poco que me gustan o gustaron los dos líderes nacionales post transición, Felipe González, al cual le debemos muchas cosas buenas, pero que actuó de una forma muy cínica y mejorable con el terrorismo de estado, negándolo, promoviéndolo, y solo cuando se vio cercado por dos magistradas metidas en política (ambas hoy en activo) y un juez metido a Ministro (la historia se los reconocerá), dejando a un servidor publico intachable como era el Sr Vera a los píes de los caballos, yendo en “romería” a acompañarlos a la puerta de la cárcel , como para dar lecciones de dignidad, sapiencia y coherencia.
Le sustituye, por resultado electoral otro líder, también “carismático” estos dos personajes cuadran mucho con el artículo, muy recomendable por otra parte, de mi admirada Irene Vallejo en El País :
“https://elpais.com/opinion/2024-02-11/animales-dioses-idiotas.html. Idolatramos una mitología protagonizada por líderes carismáticos y paternalistas, gobernantes providenciales, emprendedores solitarios y genios disruptivos. En una perversa paradoja de nuestra política, las habilidades necesarias para ganar elecciones —ferozmente competitivas— eliminan de la carrera a quienes gobernarían de forma serenamente colaborativa. Ser un pedazo de pan cotiza a la baja —y al hambre— en el mundo del apego al ego.”
El Sr José María Aznar, que nos metió en una guerra contra una País contra el que nada teníamos en contra, quizás ya conculcaba varios siglos de alianza Hispano - Arabe, y lo hizo sin la preceptiva autorización del parlamento, negando y escondiendo la autoría, del mayor atentado de la historia perpetrado en territorio español, llevando a la nación a unos límites de estrés que harían dudar de su buen juicio. De su política económica, basada en una liberalización salvaje del suelo, al ser un asunto donde las contradicciones son muy evidentes, es probable sea un asunto más sujeto a dudas y controversias.
Le sucedieron dos dirigentes mucho menos carismáticos, pero si, creo esto es indudable mejores personas, Zapatero, un pésimo gestor, pasa por ser la persona que más intentó desarrollar el título I de la Constitución de los Derechos y Libertades (Felipe, “el carismático”, no se atrevió a tanto), Mariano Rajoy , un gran parlamentario, con mucha sorna, y la persona que pone coto a los desmanes del partido popular (el neo liberalismo es lo que tiene, es capitalismo para amigos) me recuerda a la sucesión de Ratzinger por Francisco, donde te sucede no quien te gusta sino el que sabes que tiene arrestos para poner un poco de orden (Aznar “el carismático”, tampoco se atrevió), quizás en el debe de Rajoy lo de Fernández Díaz, que sinceramente no tiene un pase,
Y ahora llegamos a un nuevo liderazgo, siempre he expresado mi sorpresa por que dentro del PSOE se prefiriera a Sánchez que a Madina, más cualificado, con una historia difícilmente discutible, y sobre todo, y esta es una opinión subjetiva, más coherente y mejor persona, Sánchez es un obseso del poder y estaría dispuesto a hacer prevalecer la indiferencia e incluso la injusticia por permanecer en él (tal como Goethe o Miterrand, expresaron) y Feijóo como Ayuso, y créanme que de verdad lo siento, me parece uno al menos igual de malo (lo conocido ayer me ha dejado la bilis en la boca), la otra bastante peor, mal asesorada y peor cualificada, sean tan amables de escuchar con calma sus discursos y/ó declaraciones y espero se convenzan. Con todo esto solo me queda por exclamar aquellos ya contado :
“Cuentan las crónicas de la época, allá por el reinado de Alfonso XIII, que al conde de Romanones le dio la ventolera de hacerse académico de la Lengua y que para ello se curró un puerta a puerta con todos los que debían votarle para tal propósito. El destino quiso que en el lapso que medió entre que empezó su campaña y el momento de los votos, dejara de ser primer ministro y adquiriera la condición de diputado de a pie. Estaba en el Congreso de los Diputados esperando el escrutinio cuando un ujier se le acercó para comunicarle que no había obtenido ni un solo voto, lo que le llevó a exclamar aquella frase que pasó a la posteridad: Joder, qué tropa”
Pues es Joder, ¡qué tropa! .. buena semana