Una de las cosas que más reconforta en la vida, es empezar a darte cuenta de que lo que antes envidiabas en otras latitudes, tu pequeña sociedad a través de gente capacitada y llenas de amor y pasión por lo que hacen, son capaces de llevar la excelencia de una manera elegante y sin ningún barroquismo. Tal como hace el grupo del que les paso a poner música, que interpretan música barroca sin necesidad de caer en el adorno superfluo.
Empecé a beber vino a una edad temprana, aunque no ilegal, 19 años tendría cuando de la mano de uno de mis más entrañables, amigos describir la excelencias de esos caldos al que lo poetas han intentado poner palabras y que siempre resulta un fiel y leal compañero de conversaciones y confidencias varias. Intenta aprender leyendo todo lo que podía acerca de los mismos, así intentaba entender el porqué de las diferencias entre añadas, robles, crianzas y reservas entre denominaciones de origen, uvas y calidades de las mismas, viñedos, tipos de copas y tamaños y un largo etc .. no desprendiéndome en ningún caso, de algo que he considerado siempre ineludible con mi forma de ser y de pensar ... mi propia intuición y gusto por un determinado sabor, canción, poema, gusto, cuadro o similar. Hace ahora unos veinte años, (Igual son menos o más), me hablaron de un pequeño restaurante en Tafira, su nombre el Zarcillo, su nombre llamó mi atención, y más cuando conocí a su dueño Mario, un hombre de verbo fácil , andar seguro y con un enorme amor a su trabajo como sumiller y que en corazón de aquel local sobria y elegantemente decorado rezaba esta leyenda, parafraseo que no cito "La comida es una excusa para beber vino", hemos hablado mucho acerca del vino sus propiedades, su generosidad (tan grande como la del propio Mario), y tras la comida de este sábado en su local poder decir que ya no envidio a los templos gastronómicos del norte donde me embelesaba ante las charlas, barricas, locales de piedra, ya hemos empezado a entender con tenacidad y siendo fiel aun estilo y forma de hacer las cosas, que la excelencia se está instalando ... para quedarse. Un brindis "Le Chaim" , a la vida. Y otro más cantado.
Cuando viajaba, sobre todo a lugares como Provenza, o La Toscana siempre me quedaba pasmado antes esa mezcla entre tradición y modernidad que había significado reconstruir, zonas rurales en verdaderos lugares de ensueño con imaginación , buen gusto y altas dosis de excelencia, en mi transito por un pequeño grupo de PYMES, me encontré a una persona, que nada mas verla tuve la intuición, a pesar de su aparente fragilidad, de encontrarme ante un torbellino natural, de creatividad y belleza, además acompañada como en el caso anterior de rigor y dedicación, las obras que he visto de esta Interiorista, Cristina, también me han quitado la envidia que sentía al ver esos lugares y lo que sus arquitectos, gente muy cualificada había logrado con ellos, probablemente le saque los colores, si lee estas palabras yo lo único que animo es a que la busquen, la conozcan y verán que no les decepcionará.
Esto me devuelve el animo y me hace creer que en Canarias hay un hueco esencial para la excelencia. Tengan una magnifica semana,