En base a este excelente artículo del Sr. Reverte me voy a permitir reflexionar, acerca de un par de cuestiones que de algún forma quedan delimitadas en dicho artículo :
- Es cierto , en la actualidad se esconde la negligencia, y la falta de aptitud para la toma de decisiones, bajo una máscara, que queda oculta con comentarios del tipo "ya le he enviado un e mail", "lo llamé y le dejé un recado", los profesionales se forman en la toma de las mismas, lo importante es equivocarse el menor número de veces posible, es decir acertar en la mayoría, pero no por eso dejar de asumirlas, es vergonzoso y deleznable ver como existen aves de rapiña encubiertas detrás del mantra de es que eso lo hacemos todos etc ... ¿a qué les suena?
- La actual crisis, es sin duda una crisis global y de valores, nadie podrá dudar de la honorabilidad de los marinos a lo largo de los siglos, son gente bregada, brava nos es sencillo estar en el mar y aguantar su embate, pero en los últimos años desgraciadamente quedan pocos ejemplos como los del Capitán Marmouras (si el del Prestige) o Giussepe Siviero, Capitán del MSC Carla, que se mantuvieron a bordo, evacuaron a su tripulación, e intentaron salvar su barco (las correspondientes críticas a la parte mercantil del asunto, las dilucidaremos en otro momento). Pero imagino estarán conmigo que la postura del Capitán de este crucero el Costa Concordia, es impropia del código de honor por el cual una persona debe regirse (la tan manida frase de las ratas son las primeras ...), pero ese es el sino de nuestro tiempo (una comparación no rigurosa pero si paralela, podría ser la de imaginar un avión cayendo en picado y ver al piloto saltar en paracaídas, dejando al pasaje al albur de su suerte). Pero desgraciadamente estos comportamiento se repiten a diario de forma no tan grave, pero si con inusitada frecuencia, en la política (Camps y Costa) , en las finanzas, en el mundo empresarial (recuerden al ex Presidente de la CEOE y la bochornosa quiebra de Air Madrid)
- La tercera tiene que ver y siempre, me viene a la mente el maravilloso discurso de mi adorado Charles Laugthon en la espléndida película de Renoir "Esta tierra es mía", en ella el personaje que les relato un hombre aparentemente débil y hasta pusilánime se rebela contra los nazis, su cuerpo es cobarde, no le gusta la pelea física (a mi tampoco de hecho no he tenido ninguna a lo largo de mi vida) ni la verbal (de estas he tenido unas cuantas), de hecho no se atreve a declarar su amor a su amada (¡que guapa está Sra O'hara!), ya ven a eso si me he atrevido y cada vez le doy más valor. Con esto les quiero decir que estoy harto de bravucones, de vocingleros del tres al cuarto de falsos profetas y de presuntas personas sinceras, que simplemente son ofensivas (faltonas) y malcriadas, se puede ser muy valiente defendiendo posiciones, con discreción, sin ofender y desde luego sin necesidad de pelear en otro terreno que no sea el de las ideas, tengo la convicción de que ese tipo de personas de las que estoy hablando JAMÁS DEJARÍAN A NIÑOS, ANCIANOS Y MUJERES (perdón no es misoginia ni machismo, es pura galantería) AL PAIRO, como hizo este Comodoro que deshonra la novelas de Beau geste, de Conrad y de Patrick O'Brian. He dicho
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