sábado, 7 de enero de 2012

Crooners



Quiero hacer un homenaje a los músicos del susurro, a los de antes, a aquellos a quien mi padre me enseñó a escuchar; sobre todo a los tres más grandes, esos que no cantaban, sino que recitaban con un susurro cadencioso, armónico, delicioso, que ha acompañado a todos los grandes románticos en sus cuitas. 


Hace años, un conocido sacó a una mujer de su vida por no saber quién era uno de ellos. Les debemos no sólo una forma de cantar y hacer música,  también el Dry Martini, el Gin Tonic, la mano en el bolsillo y un estilo inmortal. Aquí les dejo a los cuatro más grandes, en mi modesta opinión, no soy original. 


Escuchar cantar a Sinatra My way, a Dino Every body love somebody sometimes, a Bing Crosby Unchained Melody o a Tonny Bennett The Way you look tonight, es de esas cosas que me dejaron desde siempre un sentimiento de que la música melódica es la mejor música clásica del SXX, así como decía Cabrera Infante que el bolero es la poesía romántica del mismo siglo  y estos señores fueron los que mejor la inmortalizaron.



Del Norte (Canadá) salió como un torrente uno que está dispuesto a recordarnos que el sueño sigue y se puede innovar, e incluso, por qué no, mejorar. El día que haga una versión nueva y majestuosa de My Way me rendiré a sus pies.



Pero no es el único:  les dejo con tres de mis preferidos, que además son músicos completos, actores, hacen jazz. Este es mi pequeño homenaje a una música inmortal que me hace enormemente feliz: Harry Connick, Peter Cincotti y James Cullum dan un soplo de aire fresco y una continuidad inesperada.   ¡GRACIAS!

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