martes, 1 de octubre de 2019

La Pátina de otro Tiempo

La pátina de otro tiempo


Llevo unos días, diría mas algunos meses, queriendo decir algo, pero no teniendo ni la más remota idea de cómo  decirlo.  ¿El motivo? Conozco las causas, conozco sus consecuencias  en primera persona, sé de su crudeza, pero no tengo ni la más remota idea de cómo consolar y  ayudar al que lo sufre, de ahí el nombre de esta entrada “La pátina de otro tiempo”, y eso dicho desde la perspectiva de uno que no cree en  aquello de que cualquier tiempo pasado fue mejor, deja un regusto amargo, no por el sufrimiento propio, ese se controla, sino por el de los prójimos. Ya lo decía Benedetti, como siempre me voy a poner cursimente poético. (Mi querida amiga, reniego de llamarme moñas)  y como una de las personas aludidas se reivindica como cursi,  así será,  cursi 

En caso de vida o muerte, se debe
estar siempre con el más próximo.
Antonio Machado
y está tu corazón
próximo prójimo


Hay una edad en las que los andamios se nos hacen inestables, el suelo es más resbaladizo, el cielo se abre en canal y parece inexorable que nuestros males no acaben nunca, nuestra gente mayor se nos muere, algunos amigos caen en el  fragor de la batalla, siendo aun buenos y valiosos soldados con los que nos gustaría seguir en la guerra. El compañero de fatigas silencioso y lanudo nos deja, ganándose un cielo donde el seguro estará recompensado, los trabajos, ya no son eternos, y no se valora el conocimiento   como si la existencia también lo fuera (eterna). El amor que creíamos eterno se diluye o se agota, y en ese momento ¿qué podemos decir?.






Como podríamos  consolar a un alma dolorida, que simplemente esta sufriendo en sus carnes,  el espejo convexo  de la inmensa delicia que es vivir, ¿Por qué? Porque  antes de  :

Nuestra gente grande nos quiso sin contrapartidas y nos enseñó el camino para convertirnos en lo que somos, fundamentalmente seres humanos conscientes y libres, los amigos caídos son amigos por lealtades incondicionales, vivencias comunes, reconocimiento mutuo de ganas de estar juntos y transitar. El lanudo siempre nos deja en  la cara pintada una sonrisa de amor, es el único que te recibe siempre alardeando de que es feliz al verte. Te reinventas laboralmente y eres capaz de encontrar felicidad donde antes había desolación. ¿Y los amores? La leche ... los putos amores,  ¿qué pasa con los amores? pues nada, que les den, puedo ser feliz solo, si se puede, es más se debe, pero coño una vez superas la prueba es mejor estar acompañado, sí .... merece la pena, y si no, sigan transitando solos mis niños que no hacen mal a nadie.










¿Y cuál es nuestro cometido? Pues no hay otro que el de poner el hombro para que lloren, y vuelvo a ponerme cursi y citar al inevitable Benedetti cuando decía aquello de :

Llorá no más, Botija,
son macanas que los hombres no lloran,
aquí lloramos todos,
gritamos, chillamos, moqueamos, berreamos,
maldecimos, porque es mejor llorar que traicionar,
porque es mejor llorar que traicionarse,
llorá, pero no olvidés.

Lo único que podemos hacer es estar  en silencio, detrás, a un lado ..  donde ustedes quieran , queriéndolos de cualquier forma  y agradecerles infinitamente nos hagan participes de su tristeza y desconsuelo, porque seria mucho mas horroroso, al menos para mí,  no tenerles en nuestras vidas. Me hacen feliz hasta con su llanto. Quizás por eso me despido, de forma momentánea usando los versos, ya no tan cursis  del mismo Benedetti que acompañan a este merecido homenaje a los luchadores de alma que están viendo “La Pátina de otro Tiempo” y hacer con ustedes un brindis silencioso y profundo.
 LE CHAIM (A LA VIDA).



es tan lindo 
saber que usted existe 
uno se siente vivo 
y cuando digo esto 
quiero decir contar 
aunque sea hasta dos 
aunque sea hasta cinco 
no ya para que acuda 
presurosa en mi auxilio 
sino para saber 
a ciencia cierta 
que usted sabe que puede 
contar conmigo.

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