Mucho tiempo, ¿no?. sin una nueva entrada, pero esto de las fiestas desgasta de una forma que se hace verdaderamente complejo, retomar viejos y nuevos hábitos, pero tras una agradable cena el Viernes, se me ha quedado grabada en la memoria, la conversación, acerca de nuestro sistema de vida, nuestro acomodamiento y necesidad de tener todo regulado para que esta no nos lleve por delante.Y si nos falta algo por minio que sea no somos capaces de combatir la frustración que nos entra, ya sea por no tener el ultimo televisor, ese whatsapp que no nos envían, ese cliente que no hace caso a nuestras propuestas, o que pierda el Madrid ¿todo esto les suena verdad?, pero aún es mucho más grave cuando aceptamos que los cambios en nuestra existencia más intima deben ser al ritmo que los demás quieren, no al que nosotros deseamos, y posponemos eternamente tomar aquellas que hace tiempo teníamos en nuestros corazones, pero que nuestra naturaleza burguesa, o mejor aburguesada, nos hace posponer creando toneladas de insatisfacción , olvidándonos del "Poder del ahora", ¡¡Tole que grande eres!!. Me podrás creer que el primer especialista en posponer decisiones complejas es este que les escribe, y no me distingo precisamente por no ser capaz de asumirlas, pero el coste social, y personal fue tan grande que asusta.
Si tomáramos el sentido etimológico del termino Burgués (Burgo, ciudad), quizás es cuando empecemos a notar que el mito de la ciudad es el gran causante de este desorden, y embrollo en que estamos metidos, cada uno en la medida que le corresponde. El tiempo es un bien escaso y su "administración", nos lleva a estar posponiendo continuamente todo, ya sea desde una cena con los amigos (la ultima llevaba un retraso de "sólo" tres meses),a un encuentro con aquellas chica que nos recordaba el "Pastillas para no soñar" de Serrat y Sabina, o simplemente el poder recrearnos con una cena intima o una botella de vino, o leer sin robarles horas al sueño.
Todos los caminos de las ultimas lecturas realizadas, me llevan a pensar, que, la única forma de cambiar este mundo es cambiar nosotros, haciendo lo que nuestro corazón y conciencia nos diga, y si es cierto, que esencialmente somos buenos, lo que elijamos, sea esto lo que sea, no sólo nos hará felices a nosotros, sino que por simpatía contribuirá a la felicidad de los que nos rodean, no dejando que el burgués, mejor que el aburguesamiento que llevamos dentro contamine nuestra existencia, impidiéndonos ver el camino hacia la felicidad, ese que hace que una charla de una tarde se convierta en amor en la madrugada y que los niños nos iluminen con una sonrisa porque llenamos de paz su no contaminado mundo.
Por eso volviendo a Sabina y Serrat prefiero aparte de un buen polvo a un rapapolvo, ¡de estos últimos ando tan cansado, que creo que al próximo que me eche uno lo dejaré con la palabra en la boca!, también querré ser en esta vida todos los hombres que nunca seré, y me convertiré "En el pirata cojo con cara de malo con parche en el ojo con cara de malo" o en cualquier otra cosa donde mis sueños me lleven y pueden creer, los convertiré en realidad, ese es también el espíritu de un buen burgués, estar siempre en movimiento y girar con el cambio.
Buena semana a todos
Cuatro canciones hoy, les propongo un juego tres las pueden descubrir mediante el presente escrito, la cuarta ... una hermosura, en directo conmueve quizás porque parodie al Gershwin de "Rhapsody in Blue", con ese clarinete que se eleva hasta el cielo de Manhattan y que de forma tan conmovedora describió Woody Allen.
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