Ando fuertemente descorazonado, desde hace un tiempo, quizás desde 1978, creí que la reconciliación era posible y .. parece que ahora estoy cada vez más cerca de una trinchera, en las que nunca quise estar y a la que menos pertenecer. Ya he dicho en estas líneas que siempre, me he considerado un social demócrata convencido, y que nunca deseo verse en ese inmenso lodazal, que lleva a la sinrazón en el contraste de ideas. Vaya por delante, no me gusta el Presidente Sánchez, ni su falta de empatía con los que no piensan como el, ni su apego al poder, sus cesiones al nacionalismo exaltado son cuanto menos escabrosas, creo en la alternancia civilizada, ya que entiendo que la política es, o al menos debería ser, el ejercicio inteligente del poder, y también entiendo créanme que si la política es percepción, lo que yo percibo hoy y lo hago desde la convicción de que, lo ,más fuerte que se dijo de Adolfo Suárez fue llamarle Tahúr del Misisipi, lo que hoy somos capaces de decir de nuestra Presidencia, en Democracia debemos salvaguardar a las instituciones, por más que no nos guste las personas que, temporalmente ocupan los cargos para los que son elegidos y nadie me gustaba menos que José María Aznar, un hombre antipático y hasta desagradable, que ha tenido a los ministros más controvertidos e imputados en causas penales muy graves.
Estos días en un intento de reconciliación conmigo mismo, leo las causas por las que se imputa a la Sra del Presidente del Gobierno, tengo poco o nulo interés por las parejas de nuestros Presidentes, a no ser que hagan algo que me parezca relevante, lo único que había leído de ella , era un panfleto en el que decían era un hombre, un comentario bochornoso innoble y misógino (también me he enterado tras leer estas cosas, que la mujer de Macron, esta protegida por el status de Primera Dama de la República Francesa, ha sido objeto de este innoble calificativo, digo yo y espero me entiendan que hay que ser muy descerebrado para celebrar esto) y también es cierto cuestioné muy seriamente una imputación muy desagradable, que se hizo de esta buena Sra a la que una WEB argelina acusó de narcotraficante, y que según parece se hace creíble al pasar por una web francesa. Pero como uno es como es me leo toda la carga por la que se le investiga en un diario digital, disculpen mi falta de apego a esos medios, ya que les suelo dar una credibilidad muy relativa, aunque veo con desazón como hay gente que vive en ellas, con lo hermosa que es la vida haciendo o viendo deporte, leyendo, escuchando música, viendo cine, hablando con los amigos o simplemente dedicado al Dolce Far Niente. Tras leerla les digo más allá de otras cosas que puedan surgir que no veo causa, y si me hablan de ética, lamentablemente debo decirles que desde hace años respecto de la inhibición en temas que puedan competir o inhabilitar, he visto que nadie ni en la vida política ni en la social lo hace .. y la judicatura es un buen ejemplo. Lo cual demuestra la “elasticidad” de las llamadas buenas costumbres o los cambios de los usos sociales, como quieran. Es más estaba deseando hasta ayer un cambio político , por ver si el ruido y el volumen decrecía y éramos capaces de recuperar una cierta armonía social y envidio desde la distancia a la clarividencia de la revolución de los Claveles a esa a la que hoy personajes tan obscuros y siniestros en sus intereses como Pío Moa denigran.
Pero me encuentro en la espiral del Revisionismo y en esa trinchera se me vuelve a habla de que la guerra civil empezó en el 34 , con la huelga general de Asturias y Cantabria ya he dicho en estas páginas que no soy un ingenuo, la República se equivoca al no mantener el orden público, pero el único causante del golpe de estado es el ejército y sus secuaces lo ejércitos tienen su origen en la defensa de su Nación frente agresiones exteriores, (el nuestro hoy es magnífico), no hacer la guerra con las armas pagadas por todos .. a los suyos … a no ser que , irremediablemente nosotros, todos no seamos los suyos. Sinceramente creo que hay una mala conciencia que aún hoy no está limpia y que tras leer esta mañana a Muñoz Molina haríamos bien en asumirla. Por cierto es un momento glorioso para recordar a Serrat y su premio Príncipe de Asturias y recordar a Miguel Hernández.
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