jueves, 7 de abril de 2016

Del Perdón




Ayer me sucedió un hecho curioso, que les paso a relatar. Mis  amigos y los no tanto, saben que soy de natural despistado, me olvido gafas de sol, pierdo llaves, bolígrafos etc ... es curioso que en el orden profesional no soy así, pero es esa otra historia y se las contaré otro día. Iba por la calle  y al cruzar el paso peatones que está antes de llegar a Belén María, no caí en la cuenta que había un policía municipal dirigiendo el tráfico, y que yo por mi despiste había creado una disfunción en el mismo , ante su más que justificado enojo, solo pude disculparme y poner las manos en forma de oración para rogarle su absolución ante mi falta, y seguir mi camino. En ese punto empecé a reflexionar sobre la disculpa, el perdón, la convivencia ciudadana etc ... y caí en la cuenta y empiezo por el final, que mis dos primeros recuerdos nítidos acerca de la convivencia ciudadana se producen n Ginebra cuando veo que se venden los periódicos en la calle y los ciudadanos lo pagaban sin existir exigencia impositiva de por medio, (aquí hoy 32 años después sigue siendo imposible), el segundo es en Londres cuando veo se deja siempre libre en las escaleras mecánicas del metro la parte izquierda , para que aquellos viandantes con más prisa pueda alcanzar  con más facilidad su destino, ídem del caso anterior, hoy aquí, sigue siendo imposible.

La segunda reflexión viene con la disculpa el perdón, ¿miren que nos cuenta reconocer que nos equivocamos!, no sé si es por soberbia o pura estupidez, (sinceramente creo ambas están a la par) y miren que nos cuesta tras que alguien pida el correspondiente perdón, por un error voluntario o no, en sus actos dejar de machacar y recalcar el mismo como si subrayar o entrecomillarlo lo hiciera más risible o comprensible. Señores debemos aprender a disculparnos sin machacar a nadie ni hacerles creer en la condena eterna. Hace poco viendo una fantástica película llamada "Truman" ese genio que es Darin, quizás por que esté al final de su vida, quizás porque ya esté vacío, en una escena, para mi conmovedora, pide perdón al amigo engañado, el cual lo acepta y le responde con el atributo propio de la generosidad, que lo agradece tanto por el hecho como por el beneficio posterior que obtuvo de su acto.


Por eso les digo señores pidan perdón y disculpas cuando se equivoquen y sigan su camino en paz no hay peor pecado para el alma que el rencor, la envidia, los celos y las estúpidas contradicciones que la soberbia nos hace ver como ajenas  ... cuando son propias.



Perdón vida de mi vida, perdón si es que te ha faltado, perdón cariñito amado.



No quería Esther seguir viviendo, seguro que les saca una sonrisa


Y por supuesto Alborán y Carminho


No hay comentarios:

Publicar un comentario