domingo, 1 de noviembre de 2015

Desafinando, desafinado

Hola, quisiera preguntarles algo  ¿les ha pasado  alguna vez que sientan como si desafinaran o que falta que algo les afine el alma y les devuelva la sonrisa?, todos queremos sonar de la misma forma que suena la madera en manos de los Luthieres, o los trastes de un violín en manos de Menuhin o Spivakov o los de un Cello en manos de Rostropovich, ¿y cómo podremos sentir que no desafinamos? O mejor ¿qué nos  hace sentirnos afinados y en armonía con el mundo?.

Les diré lo que me lo hace a mí, la sonrisa de mis niños, el amor de mis hermanas, una conversación con mis amigos, un aria de ópera bien cantada, una buena novela, un poema de Benedetti, Neruda, Baudelaire o Salinas, el cine en blanco y negro, la trilogía de El Padrino, Queen, Rod Stewart, Sinatra, Dean Martín, que quieren que les diga soy un antiguo, (o un Vintage, gracias Krista, es un término que te robo) no un viejo, pero sí tengo un alma antigua y me gusta que así sea. Y con todo esto ¿qué me falta?, pues algo que me afine el alma, o algo que toque los trastes los presione, pulse los arpegios , hasta que el sonido salga con la armonía propia de las suites de Bach para Cello, o el canon de Pachlebel , pura Armonia y belleza. 

Todo esto, que siento desde hace mucho y que me hace estar en armonía con el mundo, se convierte en tempestad en las relaciones con el sexo opuesto, y empiezo a vislumbrar lo siguiente , o he dispuesto mal los instrumentos en la orquesta  o he elegido mal a los solistas o, y eso sería lo más grave, soy  un pésimo ejecutor de dicha armonía. Pero no, no crean estoy preocupado, estoy escuchando mientras escribo esto "Shall we dance", y recuerdo, porque se me olvida mientras escribo, que una armoniosa pareja de baile, es un instrumento muy difícil de encontrar en solo una vida.



Y tal como hacían Deborah Kerr y Yul Bryner en esta maravillosa comedia musical a veces se encuentra él amor en un lugar absolutamente insospechado, en este caso Siam, en el caso de cualquiera de nosotros allí donde sepan cómo afinar nuestros instrumentos (no lo tomen, bueno si  quieren ... si, por la vía erótica), o quizás debamos de aprender cómo dotarlos de armonía. 

Decía alguien, probablemente mi amiga Patri lo corrobore, que el francés es el idioma del amor, no estoy de acuerdo, para mí es el Portugués, tiene truco,  ese idioma me trajo a mi hija, y desde luego quedé prendado de él en las voces de dos Marías Brasileiras, María Bethania y María Creuza, y un disco la fusa que marcó mi vida, y que me enseñó a amar cantando. 

Quiero dedicar este escrito a todas las mujeres no permitan que nadie ni nada las desafine y menos un animal que las rompa, la tragedia de la violencia nunca puede llevar consentimiento.




Un barco sin mar un campo sin flor




Yo se que te voy a amar.



Soy sinceramente tuyo

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