miércoles, 14 de noviembre de 2012

De los niños, de la alegría, de la esperanza


Quizás sea porque El Niño feliz que fui, siempre tuvo sus mejores recuerdos, a través de su infancia, el colegio, su adolescencia, el mismo colegio, los mismos amigos, la universidad, los mismos amigos, a los que se sumaron otros que aún lo son. Por eso siempre me viene a la memoria la expresión de Lorca cuando al fracasar el primer montaje de "Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las flores", se sintió feliz, ya que decía que tenía pocos motivos a lo largo de su vida para sentirse infeliz, poco amado o insatisfecho. Yo les reconozco tener motivos similares para no temer sentirme frustrado por nada.

Esta frase el Dalai Lama, y algunas otras reflexiones leídas en estos días acerca del llamado SPA y  de información que procesamos todos, fundamentalmente los niños en nuestros días, me han hecho pensar que tiene todas la razón, sólo a través de las meditación, la oración o cualquier otra forma de recogimiento, seremos capaces de echar el ruido de nuestra vida de eliminar la toxicidad de que nos hace ponernos cada vez más violentos e incómodos. Y cuando vayan a elegir elijan lo que ustedes quieran no dejen que nadie tome la decisión en su lugar, ya que nadie puede ser el motor de tu vida y esta es demasiado valiosa para dejar que otro/s tomen los mandos.

Y tal como dice la frase que da pie al presente escrito creemos algunos, ¿verdad amor?, de que se puede acabar con la tristeza y con la violencia, siempre que lo hagamos desde la meditación de la buena educación de la tolerancia, del buen humor, de no quejarte de pensar que cada día es mejor que el anterior, siempre buscando el lado positivo a la existencia, y a la vida, no dejando de ver los problemas, ya que estos siempre existirán, el matiz es la voluntad que se tenga para superarlos y no darles las espalda, siempre que se la des, el problema es como una tortilla, vuelve a aparecer, y si no tiene solución, vivir con el mismo, sin que suponga una frustración o un drama, simplemente es un revés dentro de muchas situaciones positivas, simplemente es una piedra donde sólo tenemos, sensaciones positivas, tal como recordé en estas mismas líneas hacia Allen en una escena memorable de "Manhattan" donde recordaba aquello que le hacía feliz, y que iba desde el obertura de "Rapshody in blue" a "Casablanca", por eso lo más sencillo, siempre pensar en lo que nos hace feliz para devolvernos la felicidad, a mi me hace feliz, tu que me lees, mis hijos, mi chica, mis amigos, y por ejemplo las tres piezas musicales con las que hoy cierro, La Barcarola de Offenbach, no puede haber nada tan delicioso, el vals de la Viuda Alegre en dos voces sin par y el Pie Jesu. Mucha piedad y generosidad para conseguir lo que pide el Dalai Lama


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