Quizás al llamarse este blog Éxtasis y Agonía, deberíamos haber puesto ¿por qué somos tan agónicos?, y si me gustaría hablar de algo que me lleva comiendo por dentro desde hace semanas que es la necesidad que tiene el hombre occidental actual de buscar y desarrollar nuevas actividades sean, estas cuales sean, de una forma radical, llegando a convertirse en verdaderos apóstoles de la misma, sin que sepamos muy bien en que consiste ser un abanderado de las cualidades de la leche materna, el consumo de macarons, el combatir la pesca ilegal etc o cualquiera de las múltiples actividades en que muchas personas, están convirtiendo en ejes de sus vidas. Por eso quizás me vuelve a la memoria siempre el poema de Machado "el campesino recogerá las moras y la setas".
El exceso de todo nos está dando una sensación de vaciedad horrorosa, parece que es más importante hablar a través de las redes móviles que a la cara, ya que no sabemos como está el interlocutor su cara, su expresión o incluso su agudeza vocal, estamos tan acomodados en nuestra perfecta sociedad que parece necesitemos busca todos los días terapias nuevas (¡¡Ojo algunas son magníficas!!), pero otras y esas mismas que parecen estupendas llevadas al exceso se convierten en obsesiones, que aparte de dañarnos no ayudan en demasía a centrarnos en nuestras carencias y problemas. Como soy un antiguo sigo pensando que la mejor terapia existente es tener buenos amigos y ser capaz de hablar con ellos en tertulias, que da lo mismo que sean de humor, amor o nuevas sensaciones, lo importante es que se hagan mirándose a la cara y a los ojos y con la calidad de trato que sólo nos pueda dar una persona a la que apreciamos y queremos, o a la que admiramos por su intelecto, su buen hacer o su simple cordura, de hecho hoy mismo en un momento de soledad he encontrado ese consuelo.
Un colega y amigo me decía el pasado Lunes que el problema es que el hombre contemporáneo en Occidente tiene tanto acomodo en su vida, que tiene que buscar nuevas, conjuras, pócimas y misterios que le devuelvan valor a su existencia que se ha acabado por convertirse en el espejo defectuoso de su propia realidad, mientras que el hombre oriental, debe buscar que comer cada día para él y su familia, con lo cual maldita la gracia que le hace convertirse en profeta de otra cosa, que no sea de si mismo y los suyos, teniendo tiempo para estar espiritualmente en paz consigo mismo, y meditar acerca de su vida y la posibilidad de mejorar. Yo he tardado mucho en aprenderlo de hecho no estoy convencido de haberlo logrado ¿lo intentamos juntos?
Una ultima cosa, llevo una tarde sorprendente de acoso y derribo a través del whatsapp de verdad creía que la tecnología tenía por fin ultimo aparte de ayudarnos a mejorar simplemente hacernos mejores, más felices, créanme todos aquellos que la emplean con esos fines, me hacen sentir una profunda pena, hay demasiadas cosas hermosas de las que enamorarse para perder el tiempo, en la falta y el insulto, ¡no pierdan el tiempo!, ¡no pienso contestar nunca más!, esa parte de mi mundo ya no existe, murió con cualquier rencor que tuviese en el pasado, que no lo tuve, y mucho menos en este futuro inmediato.
Un beso muy fuerte
Para los amigos siempre esta canción - Gracias Pepe
Dos hermanas Anouskha Shankar y Norah Jones y el espíritu oriental
En espera de ese baile, la versión definitiva ... sin duda
El exceso de todo nos está dando una sensación de vaciedad horrorosa, parece que es más importante hablar a través de las redes móviles que a la cara, ya que no sabemos como está el interlocutor su cara, su expresión o incluso su agudeza vocal, estamos tan acomodados en nuestra perfecta sociedad que parece necesitemos busca todos los días terapias nuevas (¡¡Ojo algunas son magníficas!!), pero otras y esas mismas que parecen estupendas llevadas al exceso se convierten en obsesiones, que aparte de dañarnos no ayudan en demasía a centrarnos en nuestras carencias y problemas. Como soy un antiguo sigo pensando que la mejor terapia existente es tener buenos amigos y ser capaz de hablar con ellos en tertulias, que da lo mismo que sean de humor, amor o nuevas sensaciones, lo importante es que se hagan mirándose a la cara y a los ojos y con la calidad de trato que sólo nos pueda dar una persona a la que apreciamos y queremos, o a la que admiramos por su intelecto, su buen hacer o su simple cordura, de hecho hoy mismo en un momento de soledad he encontrado ese consuelo.
Un colega y amigo me decía el pasado Lunes que el problema es que el hombre contemporáneo en Occidente tiene tanto acomodo en su vida, que tiene que buscar nuevas, conjuras, pócimas y misterios que le devuelvan valor a su existencia que se ha acabado por convertirse en el espejo defectuoso de su propia realidad, mientras que el hombre oriental, debe buscar que comer cada día para él y su familia, con lo cual maldita la gracia que le hace convertirse en profeta de otra cosa, que no sea de si mismo y los suyos, teniendo tiempo para estar espiritualmente en paz consigo mismo, y meditar acerca de su vida y la posibilidad de mejorar. Yo he tardado mucho en aprenderlo de hecho no estoy convencido de haberlo logrado ¿lo intentamos juntos?
Una ultima cosa, llevo una tarde sorprendente de acoso y derribo a través del whatsapp de verdad creía que la tecnología tenía por fin ultimo aparte de ayudarnos a mejorar simplemente hacernos mejores, más felices, créanme todos aquellos que la emplean con esos fines, me hacen sentir una profunda pena, hay demasiadas cosas hermosas de las que enamorarse para perder el tiempo, en la falta y el insulto, ¡no pierdan el tiempo!, ¡no pienso contestar nunca más!, esa parte de mi mundo ya no existe, murió con cualquier rencor que tuviese en el pasado, que no lo tuve, y mucho menos en este futuro inmediato.
Un beso muy fuerte
Para los amigos siempre esta canción - Gracias Pepe
Dos hermanas Anouskha Shankar y Norah Jones y el espíritu oriental
En espera de ese baile, la versión definitiva ... sin duda
Amigo, esa canción me trae recuerdos de cuando no existían los guasapos ni los ibuks ni los aipas. Por no tener no teníamos ni móvil. ¿Te imaginas, en aquella excursión de 1978, si los hubiera habido? Se nos hubiera ido al carajo la magia del fuego de campamento y el frío que pasamos (carajo, qué frío pasábamos) en las noches de marzo. No. Cualquier tiempo pasado no fue mejor. Pero ése sí, amigo. Ese sí.
ResponderEliminarUn beso