Para un niño enfermo, como fui yo, la literatura supuso dos cosas el embate de una lucha permanente contra el insomnio que me atenazaba y el mundo por donde canalizar mi imaginación, tuve la enorme suerte de que mi padre me diera una gran recomendación "Si no puedes dormir lee" y me dejara encima de una mesa el mayor y mejor libro de aventuras que he tenido la suerte de leer "La Iliada y la Odisea", imaginar la lucha de Héctor y Aquiles delante de las murallas de Troya, así como el amor de Paris por Elena (sin comentarios), pueblan los sueños más hermosos de mi infancia.
En casa estaban unas novelas de tapa blanda que empecé a leer con devoción y por ahí conocí por primera vez un género literario, llamado menor, la novela negra, en este caso americana, y por ahí empecé a leer a Chandler, Trumbo, Faulkner o Elia Kazan, todos dotados de una narrativa intensa, crítica, irónica con una visión muy mordaz de su sociedad y de los próceres de la misma , políticos, empresarios corruptos y policías "vendidos" eran puestos literalmente a caer de un burro, es curioso que un "tipejo" como Mcarthy, los tuviera en su punto de mira ¿por qué sería?
Luego llego la etapa de la Universidad, al principio si no leíamos a Sartre (Un coñazo, es curioso porque su mujer la Beavouir, es una magnífica escritora) o veíamos películas de Truffaut (coñazo y medio), no éramos cultos y no estábamos en la onda. Más tarde llega en esa misma etapa la época del realismo mágico y reconozco que he disfrutado de lo lindo con García Márquez, Vargas Llosa, Fuentes, paz, Onetti, Carpentier, Mutis, Bryce etc ..
Pero un día al final de este periplo descubrí a dos catalanes universales, el primero Carvallo/Montalban, me trajo el amor a la cocina (a comerla por supuesto, a hacerla estoy aprendiendo muy, muy lentamente) , al cava y sobre todo a La Boqueria (¿Existe un mercado más bonito en el mundo?), más tarde uno que es para mi el mejor escritor español, que no en lengua española vivo, Eduardo Mendoza su visión de la Barcelona de Posguerra es una maravilla. tengo que reconocerles que al principio no identifiqué a Mendoza con el genero.
Otro parón hasta que apareció Wallander/Mankell, que me hicieron convertirme en un adicto a la novela negra a su cruel realismo a su pesimismo, optimista a ser notarios de la actualidad, a ese sentido del humor, irónico y corrosivo, que nos hacen ver que nuestra grandes y desarrolladas sociedades, tienen grandes capas de mugre que cuesta tapar.
Por todo esto gracias a Brunetti/León a Montabalno/Camilleri, a Sallander/Larsson a Ricardo Blanco/José Luis Correa, su ultima novela, es una cosa maravillosa, a Jaritos/Markaris, por que me están devolviendo la fe en que, la primera responsabilidad de un escritor, es entretener, y hacernos ver los espejos cóncavos de la sociedad.
Siempre he asociado la novela negra al Bourbon, al Malta a los clubs de Jazz donde se podía fumar y a un hombre sólo al piano con ellos les dejo. Un saludo
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