Qué complicadas hacemos las cosas a veces.
¡Qué difícil es ser ecuánime!, ¡Qué difícil es ser prudente!, Es más sencillo alimentar la insidia, incrementar la falta, acrecentar el odio... Pero no nos dejemos amedrentar, sigamos siendo nosotros mismos.
En los últimos tiempos y no sé si es debido a que hemos caído en la idiocia, o por la influencia de los Granhermanos, Tómbolas y derivados, parece ser que estamos más preocupados por la infelicidad ajena que por la felicidad propia. Si no, no me explico la cantidad de energía gastada en explicar los comportamientos de los demás en lugar de disfrutar de los propios y realmente eso es agotador, infructuoso y sobre todo muy poco edificante.
¡Qué difícil es ser ecuánime!, ¡Qué difícil es ser prudente!, Es más sencillo alimentar la insidia, incrementar la falta, acrecentar el odio... Pero no nos dejemos amedrentar, sigamos siendo nosotros mismos.
En los últimos tiempos y no sé si es debido a que hemos caído en la idiocia, o por la influencia de los Granhermanos, Tómbolas y derivados, parece ser que estamos más preocupados por la infelicidad ajena que por la felicidad propia. Si no, no me explico la cantidad de energía gastada en explicar los comportamientos de los demás en lugar de disfrutar de los propios y realmente eso es agotador, infructuoso y sobre todo muy poco edificante.
Estarán conmigo en que, como seres humanos, nacemos maravillosamente imperfectos y libres, y no faltones, criticones, incendiarios, bombero pirómanos. En suma, que nos regodeamos de lo malo de los demás opinando, añadiendo leña a la pira, haciendo que la rueda de los comentarios llegue al final de la misma convertida en un auténtico dislate donde no sabemos diferenciar al iluminado del demagogo.
Quizás esté imbuido sobre mi propia situación personal porque soy un optimista incorregible, feliz y simple, que desea vivir en paz y al que es muy difícil hacer creer que hay algo malo en un ser humano. Tal como le decía hace un rato a mi amiga Lourdes hablando de la canción/fado Lágrima, que hasta una canción con tanta "saudade" como esa, es tan hermosa, que te hace sentir un placer hedonista, el que deseo tener en este que parece ser va a ser el tercer tiempo de una vida muy intensa.
A los bomberos pirómanos, de verdad no les deseo nada malo. Simplemente busquen en sus corazones lo que les haga felices, pues es más bonita la vida propia que la ajena.
También, quiero escribir "in memoriam" de mi amigo Jesús, fallecido anoche, a quien siempre recordaré delante de una botella de Barolo o comiendo unos Fetuccine en Casa Alfredo, con su tremenda alegría de vivir y su bonhomia.
Jesús, donde quiera que estés, brindaremos esta noche silenciosamente mientras me contarás tus planes y el próximo barco en llegar a puerto. Te echaré de menos.
Les dejo con "El Cuarto de Tula", y "Échenle candela". Por supuesto con "Lágrima" de Dulce Pones
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